Juicio al saqueo de Terra Mítica durante su construcción

Hoy se ha iniciado el juicio al supuesto saqueo al que una pandilla de cargos nombrados a dedo por el gobierno de Eduardo Zaplana sometió al parque temático Terra Mítica. El procedimiento largo, enorme, nace viciado. Y es así porque el caso parte de una denuncia de la Agencia Tributaria en 2005 que un juez archivó dos veces y solo a instancias de la Audiencia de Valencia ha terminado con Luis Esteban (ex presidente), Miguel Navarro (ex director general), Justo Valverde (ex director de contratación) y Antonio Rincón (ex director técnico) en el banquillo. La Fiscalía pide siete años para Esteban por estafa y delito fiscal y 10 años para los otros tres, pero incluso ha prescrito uno de los ejercicios en los que campaban a sus anchas por las obras supuestos empresarios que en realidad eran carroñeros en connivencia con supuestos profesionales que no debieron ni haber presidido una comunidad de propietarios.

Se trata del primer caso de corrupción de la égida del PP valenciano. Según el Ministerio Público, estos mal llamados empresarios urdieron una trama de facturación en connivencia con los responsables del parque para defraudar a Hacienda por el impuesto de sociedades y el IVA una cantidad de 4,4 millones de euros. Son 35 personas y 26 empresas las que se sentarán en el banquillo durante más de 70 sesiones en un proceso que se alargará hasta septiembre y por el que además desfilarán más de 120 testigos. Las fianzas solicitadas por el juez superan los 11 millones de euros.

Los años investigados fueron 200 y 2001, aunque gracias a eso se ha podido actuar contra alguna empresa hasta el año 2004. En el centro de la trama, Vicente Conesa y su empresa C3 Ingeniería de la Construcción y del Medio Ambiente, un tipo que se hizo con las obras de jardinería de Terra Mítica y que, según la Fiscalía, ofreció generar una falsa actividad para ejecutar el fraude. El tal Conesa debutó en Benidorm con la adjudicación supuestamente irregular de los mapas sonoro y verde de Benidorm a la empresa Delta Ingenieros cuando Zaplana llegó a la alcaldía con una moción de censura avalada por la tránsfuga Maruja Sánchez.

Pero durante la construcción de Terra Mítica corrían ya los tiempos de la mayoría absoluta de Zaplana, una época en la que nadie osaba toserle. Tiempos de liberales que gestionaban desde lo público parques temáticos, circuitos de motos o estudios de cine y privatizaban las resonancias magnéticas o la atención sanitaria. Tiempos no ya revueltos, sino que ejemplificaban cómo el mundo puede volverse del revés. De aquellos polvos han venido muchos de los lodos actuales. Pandillas enteras de sinvergüenzas que unían a su currículum una absoluta incapacidad para gestionar dinero público. Inútiles elevados al altar del poder sin más mérito que la filia familiar o al líder.

De aquellos amaños han pasado 15 años. Y una década desde que denunció la Agencia Tributaria. Es un estrepitoso fracaso social que haya pasado tanto tiempo. Este es el claro ejemplo que evidencia los peores temores de los ciudadanos. Primero, cuando el juez archivó la causa, pensamos que el poder político actuaba en connivencia con el judicial. Después, la dilación nos ha llevado a concluir que la justicia es tan lenta que no podemos considerar que funcione y, lo que es peor, que sea justa. Y habrá que esperar a la sentencia al menos seis meses.

Lo cierto es que hoy, este caso no se habría sustanciado con tal lentitud. Y probablemente no se habría dirigido solo contra quienes supuestamente dirigían el parque. Aunque ha salido indemne del caso, en los años que se produjo el saqueo, la directora de la Sociedad Parque Temático de Alicante era Gema Amor, quien siempre ha defendido que se trataba de corruptelas entre empresas privadas y que la sociedad actuó con transparencia y cumplió con sus obligaciones tributarias mientras ella estuvo al frente.

Pongamos que sean condenados los cuatro directivos del parque que alguien puso en su puesto. ¿Quién asumirá las responsabilidades políticas 15 años después? ¿O es que haber puesto al frente de unas obras que costaban centenares de millones de euros a manirrotos y amigos de lo público que les resultaba ajeno no las genera? El tiempo, evidentemente, las ha diluido y ya nadie las reclamará.

Lo peor sigue siendo la imagen negativa que proyecta sobre el parque, ahora en manos privadas, y la ciudad este caso. Benidorm y Terra Mítica para una parte muy relevante de la población, y de la profesión periodística, sigue estando vinculado a Zaplana y a la corrupción como una huella indeleble que costará mucho tiempo eliminar.

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Fuente:  http://lamarinaplaza.com/2015/03/23/juicio-al-saqueo-de-terra-mitica-durante-su-construccion/

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