En busca del santuario íbero de La Cala

En busca del santuario íbero de La Cala
En busca del santuario íbero de La Cala

Tras excavar El Tossal y descubrir la muralla que confirmó que el yacimiento que corona La Cala era en realidad un fortín romano de las Guerras Sertorianas y no un poblado íbero como se creyó durante décadas, los arqueólogos de la Universidad de Alicante (UA) y la Concejalía de Patrimonio Histórico han puesto sus ojos en otro punto de la zona arqueológica de Benidorm: la Plaza de Encarnación La Corrilla. Porque se sabe que en este punto, donde en su día se levantaba el cuartel de Carabineros y muy cerca del castellum, se localiza el segundo yacimiento de La Cala descrito hace algo más de 70 años por el padre Belda.

Y por eso la próxima semana se van a llevar a cabo unas catas arqueológicas para buscar evidencias de ese yacimiento, que el padre Belda describió como “un santuario íbero de forma cónica” y que años más tarde Tarradell dijo que podía ser una necrópolis. Así lo han anunciado este lunes la edil de Patrimonio, Eva Mayor, y la arqueóloga de la UA Feliciana Salas, quien ha adelantado que las catas estarán dirigidas por su compañero Jesús Moratalla, que ya participó en la segunda campaña de excavaciones en El Tossal.

En estas catas se espera encontrar, al menos, lo que el padre Belda primero y otras excavaciones “furtivas” posteriores hallaron: pebeteros utilizados en ofrendas o piezas como los restos del toro de piedra de arenisca que forma parte del patrimonio arqueológico municipal.

Salas ha explicado que los pebeteros descritos por el padre Belda, con atributos femeninos que identifican a la “diosa madre” y corresponderían a la diosa íbera Tanit o tal vez a la griega Deméter, sólo se encuentran “en santuarios o en tumbas”. De ahí la discrepancia entre Belda y Tarradell. Los arqueólogos de la UA se inclinan más por la hipótesis del santuario e incluso plantean la posibilidad de que éste estuviera íntimamente relacionado con el castellum situado en lo alto de El Tossal.

Más que nada porque los romanos, y más aún los soldados, “eran muy supersticiosos”. De hecho, Sonia Bayo localizó entre las piezas de El Tossal parte de una bula, un objeto empleado para espantar “el mal de ojo” y que seguramente portaría algún soldado. Según Salas, dado el carácter supersticioso de las tropas, “probablemente” los soldados no sólo llevaran bulas sino que también acudieran a diario o casi al santuario para pedir a los dioses “que les evitaran una muerte segura”.

Por ahora no existen evidencias de que los fortines romanos como el de El Tossal llevaran aparejados santuarios, porque “no se ha excavado ninguno en tanta extensión” como el de Benidorm. De ahí que su localización y estudio pueda aportar nuevos datos al respecto, confirmar esa hipótesis y convertir al yacimiento en un referente como ya lo es en el campo de la arquitectura militar.

Y es que, tal y como ha remarcado Salas, el castellum de Benidorm es un modelo para el resto porque es el que más información ha aportado a la investigación sobre fortificaciones romanas. Tanto que la UA quiere que la ciudad se convierta en la sede de un congreso nacional sobre arquitectura militar romana en 2016.

En busca del santuario íbero de La Cala
En busca del santuario íbero de La Cala

 

Fuente: http://lamarinaplaza.com/2015/03/16/en-busca-del-santuario-ibero-de-la-cala/

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