Crucero Amadea en #Benidorm. Mucho ruido y pocas nueces.

Mucho revuelo institucional y poca incidencia en los bares y comercios de la ciudad. Así podría resumirse el paso por Benidorm del MS Amadea, el primer crucero que hace escala en la localidad y en el que viajan desde Alemania hasta Niza 528 pasajeros -en su mayoría germanos- y 200 tripulantes. Un crucero en el que el Ayuntamiento y también el sector turístico ha depositado mucha confianza ante la posibilidad de que “abra la puerta” a la llegada de más y también a la recuperación del turismo alemán, que dejó de frecuentar la capital turística de la Comunidad Valenciana a finales de los 70 cuando la escasez de agua era ‘el pan nuestro de cada día’.

La puesta en escena para recibir al primer crucero ha empezado este lunes en el puerto mucho antes de que amaneciera, coincidiendo con la llegada del MS Amadea a la bahía. Cafés, chapas, folletos, ensaimadas y muchas sonrisas para dar el ‘willkommen’ a los pasajeros de este crucero, en su mayoría ciudadanos de la Tercera Edad que han empezado a llegar al muelle poco después de las 08.00 horas en botes con capacidad para hasta 150 personas. Los propios pasajeros se han sorprendido por el recibimiento que les ha prestado Benidorm y algunos miembros de la tripulación se han preguntado si este despliegue era habitual cada vez que atracaba un crucero. No sabían que el suyo era el primero y tampoco que iban a tener un recibimiento al más puro estilo ‘Bienvenido, Mr. Marshall’.

En primera línea en el muelle, el alcalde de Benidorm y la edil de Turismo, Agustín Navarro y Gema Amor, que han dado la bienvenida a los primeros botes. En total han llegado hasta el puerto siete botes y, según cifras facilitadas por la naviera, estaba previsto el desembarco de entre 400 y 450 personas. Una parte importante de ellas, alrededor de 280, sólo han visto el puerto de Benidorm, puesto que a su bajada del MS Amadea les esperaban autobuses para llevarles de excursión a Alicante o Guadalest. Esta segunda excursión ha sido la que ha tenido mejor acogida entre los pasajeros.

No se sabe con exactitud cuántos pasajeros se han quedado por las calles de Benidorm, aunque se estima que menos de los que han partido a recorrer la provincia. Para ellos, una treintena de comercios del centro habían abierto sus puertas a primerísima hora de la mañana. También han adelantado el horario de apertura los bares y cafeterías del casco antiguo y de la primera línea de Levante, con charanga en la calle Santo Domingo y música en vivo en algunos locales de la playa incluida.

Pero la llegada de estos cruceristas apenas se ha notado en los comercios y en los bares, según ha apuntado el presidente de Abreca-Cobreca, Javier del Castillo. “Sabíamos que no iba a tener mucha repercusión ni tampoco inmediata, pero más que nada el objetivo es que vieran que la ciudad funciona y que responde a la llegada de turistas”, ha indicado Del Castillo, tras remarcar que la de hoy es una apuesta “a futuro”. Porque como ya adelantó la pasada semana David Fernández, director de operaciones de navegación en Alicante de Pérez y Cía -la compañía que gestiona el crucero-, hasta dentro de dos años no se sabrá si Benidorm consigue cazar algún crucero más, ya que las rutas y trayectos se programan con un año y medio o dos de antelación.

Y para el alcalde, desde el Ayuntamiento y la Fundación Visit Benidorm “hemos hecho los deberes y no hemos dejado nada al azar”, para “pasar el examen y tener más cruceros en dos años” y completar así “el turismo que ya tenemos”.

Serán las navieras las que tomen esa decisión. De momento, y como ya adelantó la compañía Pérez y Cía, hay varias navieras que se han interesado por Benidorm, en cuya bahía pueden fondear estos grandes buques de pasajeros sin tener que pagar tasas. Entre las interesadas está la sección de cruceros de National Geographic y alguna compañía británica. Técnicamente, desde luego, no tendrán ninguna complicación, según ha indicado el segundo de a bordo y responsable de Seguridad del MS Amadea, Alen Vugrin, porque la bahía es “segura”.

Vugrin se ha mostrado convencido de que Benidorm tiene potencial y “futuro” como escala de cruceros, porque además en este mundillo tiene mucho peso la primera impresión y la que han tenido este lunes pasajeros y tripulación del MS Amadea “ha sido muy buena”.

Antes de abandonar Benidorm, en pleno muelle los pasajeros del MS Amadea han podido degustar hasta ocho tipo de arroces. Era el último detalle que el Ayuntamiento y la Fundación iban a tener con ellos antes de volver a embarcar. Y a diferencia de lo ocurrido con el desayuno, los cruceristas sí han dado buena cuenta de las paellas que les ha ofrecido. Se ponía así fin a un recibimiento que muchos han calificado de “excesivo” y para el que la ciudad ya se empezó a preparar la semana pasada con limpiezas y reparaciones de calles y puntos de interés turístico

Unos 480 cruceristas ‘pasaron’ de Dénia

Desde Benidorm, el MS Amadea ponía rumbo a Dénia, donde ha llegado con retraso. De hecho, estaba previsto que el buque fondeara en aguas frente al puerto dianense a las 16 horas, y no lo hizo finalmente hasta casi las 18h. Eso pareció desanimar a buena parte del pasaje que prefirió quedarse a bordo, y sólo desembarcaron unas 50 personas en un bote salvavidas.

También estuvieron en el puerto de Dénia unos 80 cruceristas que habían llegado desde Benidorm en autobús tras realizar una excursión por Guadalest, Calp y Xàbia. No obstante, según explicaron algunos de esos viajeros, del autobús acudieron directamente al puerto sin dedicar un minuto a recorrer Dénia, agotados como estaban tras toda la jornada recorriendo las comarcas de la Marina. Los únicos que callejearon por Dénia, por tanto, fueron el medio centenar de pasajeros que desembarcaron en el bote, que llegaron al puerto ya cenados para desencanto de la hostelería local. Algún establecimiento que cierra los lunes había decidido abrir para intentar captar comensales entre los pasajeros.

En consecuencia, el crucero apenas dejó en Dénia esas 50 visitas del total de 428 pasajeros del buque MS Amadea, en el que viajaban principalmente ciudadanos alemanes y luxemburgueses, aunque también -en menor medida- de otras nacionalidades como la austríaca o la francesa.

En Dénia, el recibimiento fue mucho más modesto que en Benidorm. Sólo un punto de información de la oficina de Turismo en el que se ofrecía a los cruceristas información sobre los lugares de interés de la ciudad, una explicación sobre mapa y una guía de restauración.

Lo que tampoco hubo en Dénia es agasajo institucional. Es lo habitual en las paradas de un crucero -lo extraordinario es el despliegue hecho por Benidorm en su primera experiencia de este tipo-. En el caso de Dénia es ya el cuarto crucero que llega a la ciudad.

No obstante, la alcaldesa, Ana Kringe, se dejó caer por el puerto antes de que llegara el barco, para departir unos minutos con los consignatarios del crucero y ofrecer el apoyo del ayuntamiento.

Sin castillo y sin tren turístico

En contraste con lo que había sucedido en Benidorm, los cruceristas no hallaron demasiadas facilidades en Dénia. Algún representante de la empresa del buque no escondía su perplejidad por el hecho de que, cuando llegaron los viajeros, estuviera cerrado el principal monumento de la ciudad: el castillo. Tampoco esperó a los cruceristas el servicio de trenet turístico. “Lo normal es que las ciudades donde llegamos den más facilidades”, se quejaba el miembro de la tripulación.

Crucero Amadea. Mucho ruido y pocas nueces para #Benidorm.
Crucero Amadea. Mucho ruido y pocas nueces para #Benidorm.

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